Quince meses de cambio… y un futuro apasionante

Si tuviéramos que hacer algún comentario acerca de los últimos quince meses en el mundo Apple el resumen sería cambio. Si hubiera que escoger una palabra, sería iPod. Y no sólo porque haya sido el producto estrella de la compañía en este período ni porque se haya convertido en una moda universal. El iPod ha sido el As en la manga de Jobs, el Caballo de Troya que ha relanzado todo el negocio de Apple y ha permitido que las ventas de Macintosh aumenten escandalosamente durante el último año, tanto en unidades como en beneficios. Y, aunque lo parezca, no estoy hablando del famoso ‘efecto halo’. Es algo más profundo. Más ingenioso. Para entender de qué estamos hablando, lo primero es asegurarse de que todo el mundo se ha percatado de este cambio. Apple no siempre ha sido así. Hace quince meses, nada más, la mayoría de los productos de Apple estaban fuera del alcance de mucha - mucha - gente. Hagamos un repaso a cómo han cambiado las cosas:

(Precios mínimos con IVA, Febrero 2004 - Mayo 2005):

iBook G4: 1.199,44€ - 979€
PowerBook G4: 1.854,84€ - 1.479€

eMac: 828,24€ - 769€
iMac: 1.398,96€ - Mac mini + TFT 15” Fujitsu (489€ + 149€)
iMac 17”: 1.999€ - 1.269€
PowerMac G5: 1.970,84€ (Single 1.6) - 1.399€

iPod: 349,16€ (10GB) - 299€ (20GB)

En todos los casos, se ha comparado el precio mínimo de los productos tal y como vienen de serie. Es evidente que, además, en muchos casos (iBook, iMac) ahora hay elementos de serie como Airport, Bluetooth, etc. que se regalan, y que en todos los casos las prestaciones de los equipos de ahora son notablemente superiores en velocidad, procesador, memoria, disco duro, gráfica, capacidad etc. Así que el ahorro es aún mucho más elevado. ¿Qué ha pasado para que en los últimos quince meses los precios hayan caído tanto, y el Mac se haya convertido en algo asequible?

La respuesta es sencilla. iPod.

Ya he expuesto este argumento otras veces, pero creo que no hará daño comentarlo una vez más. Desde la vuelta de Jobs a Apple, la primera preocupación de la compañía volvió a ser acercarse al público, al usuario de a pie, para volver a convertir al Macintosh en un producto de masas. El iMac original fue la primera piedra de este camino. Un producto de bajo precio para entrar en las casas. No obstante, tropiezos como el del PowerMac G4 Cube o la tristemente famosa etapa de los PowerMac G4 500 a 450MHz, pusieron trabas a esta evolución. Apple seguía necesitando crecer en el mercado doméstico para asentar una base. Pero su pequeño tamaño no le permitía aprovecharse de economías de escala lo suficientemente importantes como para competir en precios con los demás fabricantes. Y Apple no podía lanzarse a producir en gran escala corriendo el riesgo de tener un exceso de stocks e ir a una quiebra técnica. En resumidas cuentas: Apple necesitaba el ahorro de las economías de escala, pero sin producir a esa escala. ¿La cuadratura del círculo?

Steve Jobs (o alguien dentro de las paredes de 1, Infinite Loop), tuvo una brillante idea. Apple obtendría ese ahorro… pero mediante un producto diferente. Algo que ofreciera grandes márgenes de beneficio, que pudiera comercializarse masivamente, y que lanzara la imagen de la compañía de nuevo. Y decidieron reinventar el Walkman de Sony. Introducing iPod.

Apple no fue la primera en ofrecer un reproductor MP3. Muchas compañías se le habían adelantado. Tampoco fue la primera en usar disco duro para almacenar las canciones. Creative era líder en ese sector. Pero el iPod combinaba una estética inigualable con una interfaz sencillísima y atractiva, un tamaño mucho más lógico que el de los mamotretos de Creative (que dadas sus dimensiones estaban perdiendo terreno frente a los Discman MP3) y un precio… un precio elevado. En sus inicios, el iPod era un producto únicamente reservado a los más sibaritas. No obstante, las cosas cambiaron. Y rápido. ¿Cómo?

En Cupertino se dieron cuenta rápidamente de que necesitaban algo para lanzar el iPod. Si bien las cifras de ventas no eran malas, no pasaban de ser algo marginal dentro de un negocio multimillonario como el de la música. Y Apple decidió innovar por segunda vez consecutiva, inventando la iTunes Music Store. Jobs consiguió contratos con las discográficas más importantes, y negoció un precio redondo para sus canciones: 99¢. Mientras las demás tiendas incipientes necesitaban ganar dinero con la venta de canciones, Apple podría mantener ese modelo de negocio, porque sus beneficios no iban a llegar mediante las canciones, sino por otra vía. Si tienes la tienda más barata y con más canciones, antes o después dominarás el mercado. Y eso estaba empezando a pasar en el mundo Mac. Cuando se lanzó iTunes para Windows, se confirmó. Y si tienes la tienda más popular, el reproductor mp3 que mejor se integre con ésta (y el único que te deja escuchar directamente y sin filigranas sus canciones) será a la larga el más popular, máxime si lo has convertido en un hito del diseño. Y así el iPod sufrió una revolución, convirtiéndose en el producto estrella en las navidades de 2003 a 2004 en EEUU.

A partir de ese momento, Jobs vio por fin consolidada su estrategia, su búsqueda de una fuente de ingresos complementaria que sirviera en parte para autoabastecer el sector iPod y no lastrar a la rama Macintosh, y en parte para poder recortar precios en los Mac y, manteniendo los mismos beneficios totales durante unos meses, realizar una campaña agresiva de popularización de sus productos. Y eso empezó bien pronto. Tras la campaña navideña, lo primero que hizo Apple fue complementar la línea iPod con un hermano pequeño, que cautivara a los compradores de poder adquisitivo medio. Y a partir de ahí, uno tras otro (iBook, iMac, PowerMac, PowerBook, eMac) todos los componentes de la gama Mac fueron aumentando sus prestaciones de serie y bajando de precio. Y Apple entendió el mensaje. Empezó a aumentar los márgenes en los iPod para poder reforzar esta estrategia, y, eliminando accesorios de serie como funda, mando, dock, consiguió que la gente pudiera llevarse un iPod a su casa por menos dólares que nunca. Más ventas. Muchas más ventas. Y Jobs puso a trabajar a su diseñador jefe, Jonathan Ive, previendo un éxito en la nueva campaña navideña, para que ideara un producto destinado, esta vez sí, a todo el mundo.

El lanzamiento en enero de este año del Mac mini resume la transformación de Apple. Jobs ha escuchado a esos miles de personas que le pedían a gritos un Mac sin monitor, barato, para poder iniciarse en el mundillo. Y también a esos que pedían la vuelta del Cube. Y ahí lo tenemos. Solo que democtratizado, para todos. Poder para el pueblo. Gracias a los escandalosos beneficios que reporta el iPod, el resto de la gama ha caído (como acabamos de ver) brutalmente de precio, y consecuentemente ha aumentado en tal proporción sus ventas (repasen las cifras de los últimos cuartos fiscales) que ahora el Macintosh puede volar solo. La familia iPod ha seguido creciendo, por arriba y por abajo, y si a primeros de este año ya tenía un 66% del mercado global, los últimos datos de que el Shuffle ha conseguido un 58% del mercado mp3 flash hacen pensar que fácilmente ahora Apple puede estar muy cerca de controlar el 85% de todo el mercado de la música digital.

Son estas razones las que me hacen sonreír cuando escucho que ‘Apple ha dejado de ser una compañía de ordenadores’. El iPod es un negocio por sí solo, pero no es sino un peón en la partida, que ahora se ha convertido en reina. No duden que Jobs ha aprendido de este modelo. Y su aparición con Kunitake Ando en la última Macworld debe avisarnos de algo. Sony no se va a quedar parada. El año del vídeo de alta definición. ¿Adivinan qué productora de cine, DVD y vídeo tiene Sony? Columbia Pictures, ni más ni menos. El sector de las telecomunicaciones avanza rápido. Las conexiones son cada vez más rápidas (Wanadoo ya ofrece 2 Mbps + llamadas por 36€ + IVA en España), mucho más en EEUU y Japón que en Europa, y en unos meses el mercado podría estar preparado, gracias a la maravilla tecnológica de H.264, para asimilar una iTunes Movie Store.

Piénsenlo. Gracias al nuevo códec, una película calidad DVD comprimida en H.264 podría ocupar alrededor de 500MB (40 minutos de descarga a 200 Kbps, una tasa aceptable para conexiones de 2 Mbps. Pero aún así, demasiado tiempo de espera… a no ser que pensemos en Streaming. Si el negocio se basara en un servicio de “Pay-Per-Streaming” desde los servidores de Akamai, la visualización de, literalmente, la película que te dé la gana cuando te dé la gana, sería posible hoy. Se me ocurre el siguiente modelo. 2€ el alquiler, con derecho a dos visualizaciones. 5€ la compra con derecho a una copia en soporte físico. Las compañías estarían encantadas. Se saltarían los intermediarios de distribución para videoclubs y venta, se ahorrarían el precio de impresión, grabación y distribución de los DVD’s, y los 5€ de la venta serían casi íntegramente para ellas. Mucho mejor negocio si cabe que la música. ¿No creen que Apple puede estar mirando en esa línea? Si no lo hacen pronto, lo haré yo. Palabra.

Fuente:Macuarium.net

Publicar un comentario

Tu correo nunca será publicado o compartido. Los campos requeridos están marcados con *

*
*